EL SUEÑO DE TOPANGA
Un día frío de abril, el
día más frío diría yo, estaba con mi tribu sentado alrededor del sagrado fuego,
contándonos historias del gran espíritu del bosque y sus hazañas, de pronto una
brisa helada se apoderó del lugar, dos grandes estrellas que brillaban como el
mismo sol, nos encandilaron los ojos, apenas podía ver que se escondían en el
fondo del bosque, llevado por mi curiosidad, como pude las seguí, las ramas de los árboles parecía que me
querían detener rosaban mi rostro y se enredaban en mis piernas como
advirtiéndome de algo, de pronto un crujido detuvo mí aliento, y el miedo se apoderó de todo mi cuerpo,
rápido me di cuenta que eran las hojas
secas del viejo sauce. Sin tomar en cuenta todas las advertencias, seguí
avanzando para no perder de vista aquellas estrellas que me llenaban de
intriga. Un ¡Boom! detuvo mi rápido
andar, eran las estrellas cambiando de forma, dejando ver la silueta de una
anciana, me escondí rápidamente.
- Escuche tu voz ¡aquí estoy!, no seas tímido, no pretendo
lastimarte- dijo la anciana sin titubear
Tapando mi boca con una
de mis manos estaba parado atrás de un rosal, nuevamente la anciana replicó
- No seas tímido, ¡ven acércate a mí! ¡Déjame ver tu rostro
jovencito!
Con el corazón en la
garganta, asome mis ojos tras los espacios del rosal. Con la voz entrecortada
respondí:
- Soy Topanga hijo de Tala, jefe de la tribu
- Mi intención no fue incomodarte, me deje llevar por mi
curiosidad, espero no haberte molestado- respondí aún con mi voz entrecortada
- Déjame verte, no te puedo observar tras la sombra que te
esconde- protestó la anciana
Tímido aún, me despojé
del manto del rosal y asomé mi cuerpo a su vista, nuestros ojos se cruzaron,
una sensación de paz se apodero de mí, haciéndome sentir más confiado.
- ¿Quién eres? Pregunté
- Soy Shima Adahy- respondió
- No creas que, por tu curiosidad estas aquí, yo te elegí
para que seas mi voz en la tierra de los vivos
Con incertidumbre en mi
alma, y con muchas interrogantes en la cabeza, pregunté con asombro.
- ¿Elegido yo?, ¿Qué viste en mí?
La anciana, me miró, con
una expresión que sólo una madre tiene al mirar la inocencia de sus hijos, mi
cuerpo se desvaneció atraído por sus grandes ojos azules, basto con mirarla para
conectarme con su espíritu y transportarme a los lugares más recónditos del
bosque, donde pude ver como poco a poco agonizaba su flora, fauna y las
vertientes de agua, luego me llevó a la cumbre del nevado Tallulah donde pude
observar todo el valle y los destrozos que mi gente provocaban, vi como todo mi
pueblo moría de hambre y sed, todo el lugar estaba lleno de cadáveres y los
bosques se cubrían de llamas, parecía que había llegado el fin. De pronto un
tornado desde el centro del nevado salió a recorrer el lugar donde parecía ser mi hogar y
todo volvió a su normalidad, fue ahí donde comprendí que todo había sido una
visión de lo que estábamos a punto de vivir.
-
¡Topanga! ¡Topanga! Despierta- dijo con
voz arrulladora la anciana
Al despertar de tan tenebrosa
visión, pude comprender que se trataba del gran espíritu del bosque. Rápido me
reverencié ante ella, con sus suaves manos tocó mi rostro y mirándome
directamente a los ojos me dijo:
- Jovencito mío, un noble espíritu yace en ti. Ponte de pie
y escucha lo que te tengo que decir
- Estoy cansada, los tuyos han olvidado que nacen de mí y
que por mi viven y sueñan. Me han herido y han dejado abiertas mis venas, han
violentado mis raíces, han abusado de mis árboles y los seres que ahí habitan y
como si fuera poco, han envenenado el líquido de vida, el agua. Hoy acudo a ti
para que oigas mi voz de auxilio y seas mi vocero en la tierra y más allá del
arcoíris.
Mi corazón, al oír sus
palabras, se partió en dos y de mis ojos comenzaron a brotar suaves gotas de rocío, con mi cara empapada
acepte la misión.
La voz de mi padre
asustado, gritando mi nombre, me despertó. Con suaves sollozos y mi cara mojada
comprendí que mí labor en este mundo era alzar mi grito milenario y ser la voz
de los que no tienen voz. Ahora voy buscando grandes guerreros en cada aldea de
mi región, para que acepten la misión de Shima Adahy. ¿Quieres tú ser parte del
clan?
FIN
Escrito por: Isabe Tenezaca
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